Una mañana, el mundo dejó de ser como era y las aulas llenas de estudiantes se convirtieron en programas informáticos de docencia online. Aunque todos deseamos volver a la normalidad, la experiencia de la enseñanza a distancia está despertando en la comunidad educativa virtudes que, por fortuna, perdurarán más allá de la cuarentena. Somos más familia, valoramos más nuestra suerte, estudiamos con más autonomía y ya no tenemos miedo a crecer.

Nos encontramos en el inicio del tercer trimestre, ya tenemos cierta experiencia en la enseñanza no presencial, pero conviene recordar algunas cuestiones que nos pueden ayudar en el desarrollo de las clases no presenciales. En el decálogo que se presenta se detallan algunas claves para conseguir un rendimiento en la enseñanza a distancia.

Cambiar la educación presencial por otra cien por cien a distancia no es un cometido fácil y tanto el profesorado como el alumnado debemos  hacer un  esfuerzo. ¡¡¡ todos juntos podemos¡¡¡¡

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