Con la llegada de septiembre, despedimos las vacaciones y regresamos a los centros, retomamos el trabajo después del descanso veraniego y en  los primeros encuentros nos ponemos al día de las novedades que nos han surgido.

Este año al entrar al centro nos hemos encontrado con las imágenes propias del primer día: alumnos y alumnas nerviosos por su exámenes, folios preparados,  fotocopiadora a pleno rendimiento, paredes pintadas, puertas reparadas, gomas de riego serpenteando por los patios, plantas reverdecidas debido al riego ininterrumpido del mes de agosto gracias a los automatismos que nuestra conserje deja en funcionamiento. Pero hay algo extraño este primer día, hay una ausencia entre los rostros  y las voces: Toñi, nuestra conserje, no aparece en la entrada, su voz no se oye saludando. Aunque supiéramos que en septiembre se jubilaba, es ahora cuando la echamos en falta. Un sentimiento extraño nos aparece, por un lado el vacío que deja la ausencia de alguien querido y al mismo tiempo la alegría de saber que ella inicia ilusionada una nueva etapa, un tiempo de libertad que a buen  seguro va a saber disfrutar.

Con esta líneas queremos hacerte llegar, Toñi, nuestro cariño y gratitud al mismo tiempo que te recordamos que siempre tendrás un hueco entre estas paredes y en nuestros corazones.

Un fuerte abrazo

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